La Transformación en la Meditación

Encuentro sobre: La Transformación En La Meditación
El sábado 7 de Agosto del 2010, en Bs. As.

Haré un resumen de lo que tratamos juntos en ese encuentro:

Vimos que si en las personas hay un deseo de cambiar, esto significa, que hay cosas que rechazamos de nosotros y que también son aspectos que juzgamos de forma negativa. Y mientras esté ese juicio, esa resistencia, lo único que logramos es perpetuar los estados y tal vez también anquilosarlos en nuestra mente, haciéndolos más fuertes.

También vimos que si frente a un conflicto, descartamos el deseo de cambiar y es asumido, sin opciones de aprobarlo o desaprobarlo, de darle continuidad o de resistirlo, y nos damos cuenta que no es inteligente vivir en ese estado, surge una necesidad de terminar con esas situaciones que nos restan libertad.
Esa necesidad, es algo visceral, que tiene su fuerza, y su lógica y que a diferencia del deseo de cambiar no involucra un rechazo de las situaciones vividas como conflictivas. Por el contrario es una aceptación amorosa, humilde. En ese estado lo importante, no es resolverlo sino comprenderlo, lo que significa comprenderse y conocerse uno mismo; que también es comprender la condición humana.

Esta comprensión y cambio, también vimos que ocurre, cuando descartamos las justificaciones, cuando justificamos estamos dando validez a las situaciones.

Descartamos la palabra porque objetiva y es un simbolo, pone afuera de uno lo nombrado, nos dividimos entre un sujeto que ve y analiza y lo visto o analizado. Cuando en realidad no hay tal división, siendo el percibidor lo percibido.
Esa división es una ilusión, producto del rechazo del conflicto.
Lo importante es quedarse en un estado vivencial, observando lo que sucede. Como no hay nombrar, que es pensamiento, hay silencio, un espacio donde emergen causas subyacentes, que desarman el conflicto.

También abordamos el tema del tiempo, si es que existe un tiempo en el campo psicológico, o cuando descartamos el proceso, que es tiempo, surge un quantum energético, producto de estar por completo en cuerpo y mente en el aquí y ahora, sin proyectarnos a un futuro diferente.

Son todos temas muy complejos, muy profundos, que requieren mucha investigación, quedarse en estado de contemplación del movimiento interno, una observación de lo que genera hablar o ver estas cosas. Requiere seriedad en el sentido de compromiso con uno y la vida toda, que es responsabilidad en el vivir. Responsabilidad significa saber responder.
Estamos hablando de aprender a dar una respuesta diferente, creativa, frente a los diferentes desafíos que surgen en el cotidiano vivir.

Queda abierto el espacio para el que quiera exponer y compartir sus inquietudes, disensos, también el interés por darle continuidad a lo tratado.

Propongo al que le interese, comenzara investigar y ver juntos, muy despacio, en forma muy simple, siendo honestos con nosotros mismos, ¿qué pasa que no cambiamos, cual es la dificultad para cambiar?

Pepe.



  1. Las Dalias el miércoles 10 noviembre, 2010 a las 8:23 am

    Hola

    Liliana, gracias por tus palabras.
    Fíjate vos, como a pesar de ver lo destructivo de la resistencia, continuamos operando de esa forma, ahora uno se resiste

    a a la resistencia, es más de lo mismo.
    ¿lo vemos?
    ¿que pasa si aceptamos nuestra resistencia?
    ¿no es lo importante comprender los mecanismos de la

    mente?
    ¿si es así, entonces se trata de comprender, porque resistimos las cosas?
    Tal vez, si comprendiéramos el porque continuamos resistiendo aquellos

    aspectos que nos desagradan, esa actitud terminaría.
    Meditar no es mas que observar y comprender los mecanismos de la mente.
    Si hay comprensión, no de

    mediante las palabras, hay transformación.
    ¿Nos quedamos diariamente un tiempo a la contemplación de todo el movimiento interno?
    Es observar sin opciones,

    lo que pensamos, lo que sentimos, lo que hacemos o hicimos, lo que decimos.
    Si uno lo hiciera, ocurría una transformación que genera orden y paz en nuestra

    vida.
    Muchos cariños, Pepe.

  2. LILIANA PIGNATA el martes 9 noviembre, 2010 a las 11:24 pm

    HOLA PEPE… qué silencio luego del

    último encuentro…!
    A mí me pareció excelente tu idea de no avanzar más allá del trabajo sobre la aceptación y esto de tratar de quedarse en “el aquí y

    ahora”, porque lo que “ES” es sólo eso en este instante.
    Cuánta paciencia nos tuviste!!
    Yo sigo peleándome…..resistiendo, aunque también observándome

    y diciédome….”ni atrás ni adelante, acá, en este momento y lugar”
    Agradecida como siempre, el encuentro estuvo muy bueno , esclarecedor…
    Un

    afectuoso saludo a toda la gente de Las Dalias.Liliana

  3. Las Dalias el sábado 2 octubre, 2010 a las 8:50 am

    Hola

    Liliana:
    Qué bueno ver las cosas desde la duda, como lo planteas en tu mail, es desde ese lugar en el que podemos descubrir algo nuevo, y ese descubrir, que

    es develar contenidos ocultos, es un proceso no analítico, no desde el pensamiento, es algo vivencial, donde puede ocurrir que se transforme nuestra

    conciencia.

    Fíjate, despacio, dudando, relee lo que escribiste, y pregunto: ¿puede ser que este tu escrito teñido de un deseo de logar algo?
    Si partimos

    del deseo de algo, estamos perdidos, porque ese deseo de algo diferente, habla de una reacción a o que “es”, reacción que habla de un rechazo a lo que

    “es”.
    Y mientras rechacemos lo que “es”, lo único que logramos es enquistarlo y reforzarlo, como algunos dicen: todo lo que se resiste persiste, cosa muy

    cierta.
    Entonces, ¿podemos observar el movimiento de nuestro pensar, sentir, actuar, dejando el deseo de lado, solo una observación amorosa, desde la

    humildad de asumir nuestras realidades sin opciones, es decir sin rechazar nada, ni aprobar nada?
    ¿Se entiende?
    Experiméntalo, y vivencia, que ocurre en

    nuestra mente, cuando nos quedamos en ese estado de observación, sin el juicio, sin la justificación, sin el deseo de cambiar nada, sin la palabra porque son

    símbolos y no es la cosa.

    La seguimos, cuando quieras, viendo, tanteando, experimentando.
    Con afecto, Pepe.

  4. LILIANA PIGNATA el viernes 1 octubre, 2010 a las 6:04 pm

    HOLA PEPE…!,
    Tu comentario del

    01/09 es un ejemplo muy claro, ahí puedo entender mejor la diferencia entre observador y observado….DIFERENCIA…?????
    Yo estoy tratando de observarme y

    así veo pasar momentos de ira, tristeza, los miro…y eso me hizo mantenerme más en mi eje, no salir disparada con ellos.
    Pero cuando trato de estar

    quieta, en silencio, son tantos los que “pasan al galope” no logro todavía esa paz interior, esa claridad…capáz porque no me mantengo así observando quieta

    hasta el final…habrá final????
    Sí, luego de esos momentos de quietud, salgo , en general, más relajada, digo en general porque me cuesta mantenerme

    así.
    Un abrazo y muy agradecida por darnos este espacio
    Liliana Pignata

  5. Lázaro Jastreblansky el miércoles 8 septiembre, 2010 a las 12:13 pm

    Esclarecedor tu

    comentario Pepe, ejercito el modo del modo que indicas y luego les cuento.
    abrazo. Lázaro

  6. Las Dalias el miércoles 1 septiembre, 2010 a las 9:59 am

    Podemos

    parar un momento.
    Quedarnos quietos.
    El cuerpo relajado, sin movimientos, ni siquiera el ojo.
    Sentado o acostado.
    Solo observar.
    Observar como vemos

    desde el deseo de lograr algo, o el deseo de modificar algo.
    Nos damos cuenta que el pensamiento que dice, esto me gusta, esto no me gusta, bloquea la

    observación, nos divide, genera conflicto.
    Me quedo observando los pensamientos sin decir este si, este no; o debería pensar esto y no aquello.
    Sigo mirando

    los pensamientos, y me pregunto que diferencia hay entre el que observa y lo observado.
    ¿Sera que el que mira los pensamientos, es los pensamientos?
    Es

    decir que no son dos entidades separadas.
    Uno es lo que piensa o lo que siente.

    Si llegue a este punto, solo me queda, estar viviendo los pensamientos,

    sin hacer nada, solo quedarme ahí.
    La mente se aquieta, surge una inteligencia del cuerpo y la mente, que comienza a generar un orden, una quietud, una paz

    interior antes no vivida, hay calma, hay claridad interior.
    En ese estado surgen acciones ordenadas, nuevas, libres del conflicto.

    Vemos tanto desorden en

    el mundo, y lo juzgamos y queremos que sea diferente.
    ¿Acaso ese desorden no es una expresión de nuestro desorden?
    ¿Puede cambiar el mundo, sino empezamos a

    cambiar nosotros?

    Con afecto, Pepe.

  7. Lázaro Jastreblansky el martes 31 agosto, 2010 a las 6:54 pm

    Hola

    Pepe:
    Observar, observar como mi mente hace su juego, que es ni mas ni menos que mi juego pues no hay tal mi mente separada del resto. Como el detenerme a

    observar genera resistencia. Como me voy del estado buscando algo que me de placer, en lo posible inmediato. El placer intelectual es un perro rabioso como

    dice Martin Lutero que una vez que te muerde deja su huella indeleble y queremos mas y mas. El ego se engrandece y pide mas. Es un perro que se muerde la cola

    y gira y gira aunque se este dañando no puede parar. Eso es lo que soy y por hoy solo me quedo con eso, sin tiempo…Observar…Observar…
    Un abrazo,

    Lázaro

  8. Las Dalias el martes 31 agosto, 2010 a las 11:53 am

    Hola

    Lázaro:
    Tal vea sea tal como lo decís.
    Que el cambio se bloquea por el miedo a dejar de ser lo que creo ser, por más conflicto que ello me genere.
    ¿Y que

    pasa si veo esa realidad, la del no cambio, sin ningún deseo de modificarla?.
    Decimos de ver, como NO cambio por los temores a perder la imagen que tengo,

    por la comodidad, la indolencia, el apego.
    También ver el deseo de NO cambiar, mientras jugamos a cambiar, haciendo muchas cosas, talleres, cursos, sobre el

    cambio y el conocimiento propio, pero en el fondo apegado a la realidad que vivo, y con el deseo tal vez inconsciente, de que todo siga igual.
    ¿Podemos

    quedarnos quietos, en algún momento del día, solo observando lo que sentimos, lo que pensamos?
    Ver cada pensamiento hasta el final, dejando de lado todo

    deseo de modificarlo, sin darle lugar a las conclusiones, al análisis.
    Quedarse hasta el final, es hasta que el pensamiento se termina, se agota, se va

    desarmando su estructura, la que lo sostiene.
    Solo un estado de observación, con estas cualidades: amoroso, humilde, paciente, interesado por comprender.
    Un

    abrazo, Pepe.

  9. Lázaro Jastreblansky el lunes 30 agosto, 2010 a las 10:53 pm

    Estimados todos,

    siendo honesto conmigo mismo, como dice Pepe, me pregunto
    ¿porque no le doy espacio a ese quedarse con lo que es sin tiempo, sin juzgar, sin culpar a otros

    de mis problemas, sin el run run mental, etc. etc.?
    ¿Sera por miedo a que desaparezca la imagen que tengo de mi?
    ¿Será porque me siento comodo, incluso

    haciendo como que me doy cuenta de todo esto?
    ¿Será porque en el fondo quiero que nada cambie pues en ese cambio puede zucumbir todo aquello que he

    valorado toda mi vida?
    ¿Por que será?
    Con afecto, Lázaro

  10. Las Dalias el lunes 23 agosto, 2010 a las 3:37 pm

    Creo que

    lo que expresa María Silvia y Liliana es lo que puede expresar cualquiera de nosotros.
    Todos estamos atrapados en hábitos, en surcos de pensamientos y

    sentimientos repetitivos, mecánicos, enquistados por años de venir pensando de la misma forma. Tal vez cambien los contenidos, pero las formas son las

    mismas.
    La comparación, el juicio, las justificaciones, la visión desdoblada entre el que percibe y lo percibido, el pensar en procesos, en tiempo, el querer

    controlar y modificar, son todas formas de pensar milenarias en el hombre.
    Ese es un condicionamiento muy fuerte, tiene su propia energía, y uno lo quiere

    modificar con otro pensamiento.
    Es el pensamiento que lucha con el pensamiento.
    Ese yo, que es la imagen que tenemos de nosotros, que es un pensamiento, que

    se desdobla de otros pensamientos a los que pretende cambiar.
    Suena muy complejo, pero si uno se queda observando, muy quieto, lo puede ver, como todo son

    pensamientos, que se pelean entre ellos, los que expresan algo propio de su condicionamiento y los que los quieren modificar.
    Nadie puede modificar eso,

    termina ese parloteo, esa lucha, ese desgaste psicologico, en la observación, atenta, sin desdoblarnos, sin opciones.

    Desde ya que uno vuelve a viejas

    formas de pensar, sí, tal cual, es así, y ¿cuál es el problema? ¿porque deseo algo diferente? ¿no es ese nuestro problema básico, el querer algo diferente a

    los que es?
    ¿es que hay una transformación interna, que dé lugar a un estado de libertad y paz interior en la lucha, en el esfuerzo, en la dualidad?

    ¿Si

    me quedo observando el movimiento interno y surgen los pensamientos con sus juicios, comparaciones, etc., porque tendría que modificarlos, porque quiero

    volver al silencio, la quietud?
    ¿no se genera el conflicto al optar por querer modificar lo que sucede por el opuesto?
    ¿no es justamente la opción, el

    deseo el conflicto?
    ¿si no opto por nada y solo hay observación, es que hay conflicto?

    Insisto, me parece básico, experimentar, vivenciar, no quedarse en

    las palabras, en las descripciones.

    Muchas veces me rio de mi mismo, al verme tratando de modificar, de controlar los pensamientos, es un movimiento tan

    estúpido, por carecer de sentido.
    Al no hacerlo surgen otras cosas, miedo, como lo dice Liliana en su ultimo mail.
    Miedo a tantas cosas, a ser un tarado, o

    un rayado mental, a quedarme en el conflicto, parece que si no “hacemos algo” todo puede empeorar, lo que habla de que somos muy egocéntricos, nos sentimos

    los dueños del mundo, nos cuesta entregarnos humildemente, amorosamente, aceptarnos en nuestras a veces crudas realidades, como los sentimientos primarios,

    barbaros.

    ¿no será que ocurre en forma natural la transformación cuando nos entregamos desde esa atención que hablamos?

    Con afecto, Pepe.

  11. María Silvia el lunes 23 agosto, 2010 a las 12:08 pm

    La tentación del “cambio

    transformador” del título de nuestro encuentro aún hoy me resulta un desafío interno importantísimo. Para mi tal enunciado es muy movilizador y es evidente

    que he crecido entre consignas donde para “llegar mejor” hay que “anticiparse” ,por usar expresiones remanidas. Entonces ahora el compromiso es casi un

    ejercicio opuesto, detenerse y observarse. No sé si son los surcos, de los que hablamos que están muy marcados, pero lejos de la quietud a la que debería

    aspirar siento un gran ir frenar, volver y volver a ir y volver a frenar…

  12. LILIANA PIGNATA el domingo 22 agosto, 2010 a las 11:32 pm

    Sí, PEPE, el deseo surge de la no

    aceptación de la realidad que se expresa en mi vida, eso ya lo voy viendo y sintiendo…sintiéndome cansada de cargar con mis ansiedades, angustia y tanto

    esfuerzo para todo en mi vida. Ahora me pregunto. ¿será porque siempre quise hacer las cosas de otra manera?, que fuesen distintas a lo que eran o sucedían’,

    siempre analizandolas al máximo’, encontrándoles los defectos y planificando hasta el mínimo detalle, para luego ver que la mayoría de las cosas no se

    cumplieron y salieron al revés, luego de “tirar tanto del carro” para que salieran como a mi me parecía que debía ser?????
    Entonces ahora leo esto de

    “quedarse quieto sicológicamente”, como lo expresa en la devolución que le haces a Mariana,y me encuentro tratando de observarme cuando me juzgo, o tiendo a

    analizarme, a ir con pensamientos hacia el futuro y NO SABÉS, las veces que me “pesco” en esas actitudes mentales, entonces trato de volver al momento en que

    estoy, sin juzgarme, sin analizarme, allí aparece el miedo al futuro, a que si no controlo las situaciones qué será de mí…

    Bueno… aunque esto suene

    muy loco, es lo que me sucede a mí
    Con cariño hacia todos/as y agradeciéndote la luz que das al tema en esto que yo llamo Aprendiendo a vivir.

  13. Las Dalias el domingo 22 agosto, 2010 a las 11:10 am

    Hola

    Mariana:
    Uno ve en uno y en los demás, cierta ansiedad por resolver aquello que nos perturba.
    Por esa ansiedad se buscan ayudas, se leen libros, se hacen

    preguntas a personas que son terapeutas o consejeros o maestros o gurúes, se hacen viajes “espirituales”, se hacen talleres o seminarios.
    Pero lo que casi

    nunca hacemos es quedarnos quietos, observando, en una contemplación pasiva de todo el movimiento interno.
    Solo quedarse quieto, digo quieto no en el

    sentido del movimiento físico, sino en el psicológico.
    El movimiento psicológico, son nuestros pensamientos, que juzgan, justifican, analizan, buscan

    conclusiones, rechazan y resisten.
    Con todo esto se genera una pelea interna, una dualidad entre lo que somos y lo que anhelamos ser, o entre lo que sucede y

    lo que anhelamos suceda.
    Pero, insisto, quedarse en estado de observación, no parece que fuera lo que los seres humanos hagan, porque sino el mundo sería muy

    diferente.
    ¿Por qué no lo hacemos?
    ¿Sera porque no vemos el peligro de darle continuidad al conflicto?
    Parece que sí vemos los peligros del orden físico,

    hay una respuesta innata en el ser humano, que se aparta del peligro.
    ¿Qué ocurre en nuestra mente si vemos el peligro de continuar con esta actividad del

    pensamiento?
    Saludos.
    Pepe.

  14. mariana el sábado 21 agosto, 2010 a las 1:53 pm

    con respecto al taller de “transformación

    en la meditación”, lo sentí como un inicio, como el primer paso de un niño o la primer palabra, uno la toma con gran expectativa, pero al ser la primera uno

    tiene miedos, tiene ansiedades, tiene apuro por aprender “ya” todo el diccionario, y caminar con velocidad, pero eso no es fácil, porque uno esta todavía

    encasillado en esa división mental del bueno y el malo, del que sirve y del inservible, del rebelde y el estructurado.
    a mi en lo personal siempre me

    atormento esa dualidad que aparece en cuestiones puntuales, no siempre, pero predomina en cuestiones donde la decisión involucra a otra persona, tal vez en el

    trabajo soy una que no piensa ni replantea nada, pero en lo afectivo y en lo físico me dualizo. Necesito ser una humanidad, como dijo Pepe.
    saludos y sería

    oportuno continuar con los encuentros aunque sea cada 2 o 3 meses gracias.

  15. Mara Contardi el sábado 21 agosto, 2010 a las 12:47 am

    Hola gente, què bueno poder tener

    este espacio para seguir explorando, investigando juntos.
    Ya es un muy buen comienzo para continuar aprendiendo. Para continuar compartiendo nuestras

    impresiones, dudas, confusiones, alegrìas, preguntas.
    No me hice de tiempo antes en la semana para escribir, pero acà estoy, presente y contenta de poder

    participar y expresar lo que va surgiendo desde nuestros interrogantes de la vida.
    Como dice Pepe, son temas complejos y fàciles a la vez, yo creo que màs

    complejos que….
    Tenemos mucho detràs que dejar atràs, de una vez por todas, pero sin imposiciones, sin forzar; eso es lo dificil, dejat de juzgar, de

    criticar nos todos los dìas por diferentes cosas, por todas las cosas. Forzarnos a ser…..esto y aquello y no, mejor esto otro. Nos da màs confusiòn y se

    complican los pensamientos y nos enredamos en ellos casi sin querer, por costumbre nomàs. Y tratamos, y volvemos a tratar y creemos que hacemos mal los

    deberes y nos volvemos a esforzar y a criticarnos y asì màs de lo mismo. Y nos olvidamos de nosotros. Este espacio està bueno para encontarrnos a nosotros

    mismos, de nuevo, relajar, respirar, sentir y no responder, no apurarse, estar solos, con las preguntas, con nosotros, con nuestro centro. Respirar y

    respirar, despacio.
    Hasta muy pronto.
    Mara

  16. Las Dalias el viernes 20 agosto, 2010 a las 3:15 pm

    Hola

    Liliana, es todo tan fácil y difícil a la vez.
    Fácil porque solo se trata de darse cuenta sin optar por aprobar o desaprobar lo que se está viendo en el

    campo psicológico, poner una mirada inocente, que significa libre de heridas, libre del pasado.
    Desde ya que en el campo de las cosas concretas, es

    necesario ejercer la opción, de aprobar y desaprobar, hay cosas materiales que están bien hechas y otras que no.
    Pero hablamos de las cosas del campo

    psicológico, que son los sentimientos, sensaciones, pensamientos, ahí el optar nos lleva al conflicto.
    ¿Lo vemos juntos esto?
    Todo en un momento se

    torna muy sutil, por ejemplo ver la diferencia entre el deseo de cambiar y la necesidad de terminar con una situación conflictiva.
    El deseo surge desde la

    no aceptación de las realidades que se expresan en nosotros, deseamos modificarlas, comprenderlas, cambiarlas, porque no nos soportamos vernos envueltos en

    esas realidades.
    Cuando hay deseo de cambiar, que es rechazo por lo que “es”, hay desamor, ansiedad, angustia, lucha, esfuerzo.
    La necesidad surge

    naturalmente cuando nos damos cuenta vivencialmente, visceralmente, la importancia de vivir en libertad interior, porque vemos a lo que conduce una vida que

    oscila entre el conflicto y la paz, entre la alegría y la tristeza, entre el placer y el displacer.
    Vemos que nos conduce a más desdicha en nuestra vida,

    a conflictos en los vínculos, a limitar la creatividad, la expansión, la salud.
    También vemos que nuestro conflicto se propaga a los que nos rodean,

    afectando al entorno.
    Vemos que el conflicto que vivimos, no es “nuestro conflicto”, sino que es el conflicto del hombre todo.
    Vemos también, que no es

    una actitud responsable, continuar en el conflicto, que si hay conflicto no puede surgir un estado de compasión, algo necesario en este mundo en el que

    predominan las actitudes individualistas y por ende egoístas.
    Al ver todo esto, puede surgir esa necesidad de la que hablamos, y al actuar desde ahí, desde

    una necesidad visceral, no hay algo con lo que luchar, ni algo por lo que esforzarse por cambiar, Porque lo que nos interesa no es cambiar sino comprender la

    condición humana, y esa comprensión transformadora y liberadora hemos visto que no ocurre, cuando analizamos, o llegamos a conclusiones, o cuando

    justificamos, o cuando juzgamos.
    Ocurre espontáneamente cuando vemos sin el pensamiento, porque este fue descartado, al impedir (el pensamiento) una

    observación vivencial, que nos pone en un contacto directo o mejor dicho nos integra entre el que el vivencia y lo vivenciado.

    Es un comienzo de

    conocimiento propio el preguntarse desde donde surge ese deseo de cambiar.
    Cuando nos quedamos en silencio, haciéndonos esa pregunta, es importante darse

    cuenta que lo importante no es la respuesta que te puedas dar, sino la pregunta en sí misma, que es la que hace calar hondo en nuestra mente, en esas zonas

    ocultas, donde podremos descubrir quién es el que pregunta y lo que pregunta.
    Es interesante ver qué ocurre cuando nos hacemos preguntas, descartamos las

    respuestas, volvemos a hacernos la pregunta y volvemos a descartar y así seguimos, hasta que en un momento ocurre un flash, donde dejamos de hacer preguntas,

    hay algo que se modifico, algo que cambio, no por el ejercicio de nuestra voluntad, sino por exponer las cosas, dejarlas expresar.

    ¿El cambio es ya?,

    yo no sé si es ya, si sé que si pienso en procesos, que es tiempo, me quedo en una actitud de espera, y si no ocurre lo que espero, me frustro, por ende

    descarto el proceso.
    Sin pensar en procesos, me doy cuenta o no me doy cuenta de lo que estoy viviendo, vivo lo que estoy viviendo sin esperar nada, por

    ende estoy relajado, por ende desdramaticé lo que vivo, por ende deje de resistirlo, y estoy aprendiendo a vivir siendo lo que soy.
    De esa forma, desde esa

    atención pasiva, porque no hago nada y activa porque estoy atento a cada instante a lo que vivo, en el momento menos esperado, justamente cuando no espero

    nada, ocurre una comprensión transformadora…

    Bueno esta respuesta se hizo larga, es difícil ser sintético, ante temas tan complejos, podemos

    seguirla, viendo que hay de cierto o no en lo expuesto, es bueno desmenuzar las cosas, dudar, darles todas la vueltas que requiera.

    Con afecto, Pepe.

  17. LILIANA PIGNATA el viernes 20 agosto, 2010 a las 10:26 am

    Me parece buena idea la de continuar

    conversando/trabajando lo del taller.
    Yo soy ávida lectora de sus boletines y mi mente todavía parlotea mucho. Sé por lo que dijiste en el encuentro que el

    cambio debe ser yá!, pero no puedo lograrlo.
    Creo que lo que más me cuesta es por empezar a no cuestionar,a aceptar…me obsesiono con la necesidad de

    cambiar y eso ya no lo permite…no???

  18. Pignata Liliana el jueves 19 agosto, 2010 a las 7:31 pm

    Hola PEPE! yo estuve en la charla

    aquí en BUE., me gusta la idea de seguir trabajando el tema.
    Ya que, no todos estamos en el mismo nivel de entendimiento /comprensión.
    Si bien en todo

    lo que leí, encontré lo que vos decías: “el cambio es ya!!”
    Por el sólo hecho de desearlo ya nos estamos resistiendo ,¡no?
    Yo hace bastante que leo tus

    boletines, pero todavía no logro esa paz y la calma necesarias para vivir mejor., así que… sigamos trabajandolo,
    (Por favor contestame si estoy

    haciéndolo bien en esto del blog ya que quiero sumarme a tu proposición).

  19. Mario Romero el miércoles 18 agosto, 2010 a las 2:40 pm

    Bellisimo!


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