Boletin Nº 107 “La Rigidez”

La rigidez se relaciona con lo duro, lo impenetrable, con lo que impide que algo “entre”. Lo rígido es impermeable, contrario a lo permeable, es decir, aquello que tiene capacidad de absorber, de tomar, de dejar pasar.
Lo rígido es contrario a lo receptivo, lo blando, maleable, flexible, lo que deja “entrar”, lo que permite que algo ocurra.

En la naturaleza, el árbol grande, rígido, majestuoso, con gran presencia, cuando sucede una tormenta se quiebra.
En cambio el árbol blando es flexible, tal vez aparenta fragilidad y hasta es difícil verlo en medio de un bosque; sin embargo en la tormenta, no se quiebra, permanece inalterable.

En lo personal y en lo humano, relacionado con la salud física y psicológica, que no significa estar libre de enfermedad, sino tener vitalidad, alegría, buen ánimo y predisposición al cambio, la rigidez es considerada el estado más agudo de enfermedad y la receptividad o flexibilidad el estado más alto de salud.
Cualquier enfermedad es curable, dependiendo de la actitud de la persona.
Cuando la persona es rígida no acepta los acontecimientos de la vida, ni a los otros, se enoja, rechaza, juzga, no acepta el cambio y la enfermedad está al acecho, porque en esta estructura dura, inflexible no circula la energía.

Cuando se es rígido no existe el cambio y para que exista salud es necesario saber cambiar, poder ir de un estado a otro, ser receptivo, permeable, tolerante.
Para ello es necesario hacerse cargo de uno mismo, es decir no poner afuera la responsabilidad de lo que a uno le ocurre. Ni en los padres, ni en los hijos, ni en la pareja, ni en el jefe, ni en los amigos o compañeros de tarea. Lo que uno siente, sus alegrías, tristezas, enojos, broncas, enfermedades, son propias, nadie es responsable de ello más que uno mismo.

En la vida ocurren cosas y a veces muy desagradables.
Se tienen dos opciones: o conectarse con la mitad del vaso lleno o con la mitad del vaso vacío, con la alegría o la tristeza, con el odio, la violencia o con la belleza de la naturaleza y de lo bueno que cada ser humano tiene, con la bondad.
Si alguien me dijo algo y me cae mal, soy yo el único responsable, de sentirme enojado o triste o decepcionado, más allá de lo que el otro haga o diga. Es cómodo reacciono frente a lo que afuera ocurre y mis reacciones son total responsabilidad mía.
Puedo tener la elección de querer vivir tranquilo sosegado o nervioso y malhumorado, arrogante y rígido.
Si uno se hace cargo de sí mismo, no espera que lo de afuera cambie o que los otros cambien, o que los otros den el primer paso, lo da uno mismo.
La madurez es, justamente, hacerse cargo de uno mismo.

Descargar Boletín Nº107 “La Rigidez”

 

 



  1. Esta tranquilo! Por que no dejar un comentario?



0

*


Temas de Salud Natural
Ir a la barra de herramientas