Hay muchas acepciones para definir el estado de salud.
Se dice que ésta no es la ausencia de enfermedad sino un estado de vitalidad y
alegría de vivir. También podemos decir que es la capacidad que el ser humano tiene
de percibir la totalidad de la vida, es decir ver el dolor y el sufrimiento, no negarlo y
aprender a convivir con ello, pero también poder ver la belleza, el amor, el cuidado y
la posibilidad que tenemos de sorprendernos ante lo simple y lo pequeño.
Para muchos la vida es: problemas, situaciones difíciles, adversidad, desdicha, lucha,
sufrimiento. Dificultades en los vínculos afectivos, padres con hijos, hermanos entre
sí, maridos y esposos, jefes y empleados, compañeros de trabajo.
También los conflictos que cada uno tiene consigo mismo: el desorden en el comer, el
disconformismo frente a la tarea laboral, las pocas horas de sueño, la actividad física
que se hace en demasía o que no existe, las horas vanas (mirando televisión en
exceso, o comprando en el shopping, chateando o navegando por Internet).
A esto se agrega el conflicto con ciertos vínculos, como el dinero y el sexo.
Sin embargo ver la vida de esta manera es tener una mirada parcial.
Es ver el árbol y no el bosque. Ver el árbol es ver las dificultades y el sufrimiento que
éstas nos generan, estar focalizado solo en lo inmediato y ver el bosque es ver la
totalidad, es ver TODO.

Hay muchas acepciones para definir el estado de salud. Se dice que ésta no es la ausencia de enfermedad sino un estado de vitalidad y alegría de vivir. También podemos decir que es la capacidad que el ser humano tiene de percibir la totalidad de la vida, es decir ver el dolor y el sufrimiento, no negarlo y aprender a convivir creativamente con ello, pero también poder ver la belleza, el amor, el cuidado y la posibilidad que tenemos de sorprendernos ante lo simple y lo
pequeño.

Para muchos la vida es: problemas, situaciones difíciles, adversidad, desdicha, lucha, sufrimiento. Dificultades en los vínculos afectivos, padres con hijos, hermanos entre sí, maridos y esposos, jefes y empleados, compañeros de trabajo. También los conflictos que cada uno tiene consigo mismo: el desorden en el comer, el disconformismo frente a la tarea laboral, las pocas horas de sueño, la actividad física que se hace en demasía o que no existe, las horas vanas (mirando televisión en exceso, o comprando en el shopping, chateando o navegando por Internet). A esto se agrega el conflicto que hacemos con ciertos vínculos, como con: el dinero, el sexo, la tecnología, las redes sociales, los deportes, la política, la salud, el aspecto físico que tenemos, etc.

Descargar Boletín Nº72: El gozo de vivir



  1. Esta tranquilo! Por que no dejar un comentario?



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