La vida del ser humano
La vida de todo ser humano transcurre entre momentos de alegrías, de preocupaciones, de sufrimientos, de soledad, de encuentro y desencuentro con los cariños y afectos, de confusión, de plenitud. Todo oscilando, cambiando los estados, la mayoría de las veces por aparentes causas externas.
Salió bien algo y nos ponemos felices, salió mal y nos ponemos tristes; nos dijeron algo agradable y nos llenamos de dicha y nos dicen cosas desagradables y nos enojamos o nos afectamos; así con todo.
Todo ello nos habla de lo dependiente que somos, dependientes de lo que nos dicen, nos hacen, de lo que piensen y sientan de nosotros.
Esa dependencia genera un estado de ansiedad, que es preocupación por lo que pueda acontecer.
La ansiedad por lo que pueda acontecer genera vivir proyectándonos a un futuro imaginario mejor, supuestamente con las cosas resueltas, modificadas.
Esto implica vivir esperando, sujetos a un devenir, alejados del presente, del aquí y ahora, de lo que sucede realmente de instante a instante, alejados de estar en comunión con lo que sucede en el presente, ese estar proyectándose es vivir en una burbuja de situaciones imaginadas, añoradas, anheladas.

El vivir esperando y proyectándose es generador de frustración, porque no siempre lo que se espera que suceda es lo que sucede, y esa frustración es causa de dolor, violencia y fundamentalmente es vivir con miedo.

El no aceptar el presente y esperar un futuro distinto, nos hace vivir en el miedo de no lograr aquello que deseamos, o de que el futuro nos depare más sufrimiento que el presente, o más problemas.
Pareciera ser que el hombre termina aceptando en forma resignada que la vida es eso, que estar libre del sufrimiento, preocupaciones, miedos y problemas es cosa de ciertas personas “especiales” y que para las personas comunes y corrientes, solo les queda únicamente, aceptar la vida como se presenta, resignándose, tal vez solo cambiando aquello que les afecta demasiado o que les molesta. En general se vive en lucha, en conflicto entre lo que nos pasa y lo que anhelamos nos pase, entre lo que somos y lo que anhelamos ser, entre lo que sucede y lo que anhelamos suceda.

La meditación
Lo que habitualmente se conoce como meditación es una variedad de técnicas, métodos, mantras, que posibilitan aquietar los pensamientos durante el tiempo que se aplica dicha técnica, buscando serenar la mente, relajarse y parar con el parloteo mental.

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  1. Las Dalias el martes 7 septiembre, 2010 a las 1:12 pm

    Hola

    Patricia:
    Te invito a que veas e investigues, una conducta muy arraigada en todos nosotros, que es el desear.
    Deseamos siempre algo diferente a lo que está

    ocurriendo, o que sentimos, o que pensamos, o que nos hacen o dicen, etc., etc.
    Si hay problemas de salud, deseamos no tenerlos, si nos vemos miedosos,

    deseamos no sentir el miedo y así indefinidamente.
    Me parece que uno puede hacer un ejercicio, simple y ver qué ocurre, cuando dejamos de lado por ser algo

    conflictivo y peligroso, el deseo de algo diferente, no quiere eso decir que nos resignamos, ni nos conformamos a continuar con lo que esté ocurriendo en

    nosotros.
    El tema pasa por darse cuenta que el deseo de algo diferente, no es más que una resistencia a lo que ocurre, toda resistencia lo que hace, es

    enquistar las cosas, darles fuerza y continuidad.
    Todo lo que se resiste persiste, dice el dicho y por cierto muy acertado.
    ¿Podemos quedarnos observando el

    miedo, la angustia, la dolencia física sin desear nada diferente a lo que estamos vivenciando?
    Si lo hacemos, libres del deseo de modificar nada, sin juzgar

    lo que ocurre, ni justificarlo, en ese quedarse quieto vivenciando la cosa, ocurren cambios a todo nivel, tanto en lo psicológico, como en lo físico.
    Tenemos

    que dejar que surja la paciencia, el amor, por lo que somos, sea lo que sea, esa actitud es la que cura y genera un orden de vida.
    Me parece mejor, que

    seguir con las palabras, es darse ese tiempo de quedarse quieto, en estado de contemplación amorosa.
    ¿Qué ocurre cuando estamos en ese estado?
    Con

    afecto.
    Pepe.

  2. Pato el lunes 6 septiembre, 2010 a las 12:46 pm

    Realmente, me siento identificada con este

    relato. No vivo el presente pensando con miedo el futuro, y angustìandome por casas que pudieran sucederme y que luego no se concretan y pierdo de vivir el

    hoy.
    El mes pasado me extirparon un tumor malingo de mi pecho izquierdo, y debo hacer un tratamiento con rayos y quimioterapia.
    Quiero modificar mi

    vida, mis pensamientos y mi alimentaciòn.
    Una amiga me recomendò este lugar que quisiera visitar en cuento pueda.
    Gracias
    Patricia


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